Una vez leí en una revista de "selecciones", una de esas tantas historias de valor y coraje de gente que a raíz de algún accidente, incidente o circunstancias de la vida habían recibido una dosis de realidad. Pensé en esa ocasión, que la que narraba exageraba al decir que en un segundo le cambió la vida.
Pues ayer sucedió...
Mi mamá(Tutis, sí, la misma de la grabadora), llegó feliz y radiante de Acapulco. Me contaba todo lo que había paseado y difrutado el viaje. Yo la recibí con la noticia de que el sábado por otro poco y se nos estampa una camioneta en la barda de la casa, y como me debatí para bajar o no y enfrentarme al viejo borracho que manejaba. Por la tarde me dijo: "Voy a saludar a fulana y a mengana, allá ceno con ellas y me regreso cuando acabe la novela". Yo, acostumbrada a su tour le dije adiós, y seguí pegada a la lap. Bajó las escaleras y de repente escuché un ruido de algo caer. Algo pesado golpeó la mesa de la entrada. Por instinto bajé las escaleras corriendo. Y ahí fue cuando descubrí que yo no sé manejarme en situaciones de emergencia. Mi mamá estaba tirada con los pies sobre los escalones y el tronco y la cabeza al final de las escaleras.
Lo único que recuerdo es mi voz repitiendo NO,NO...¡NO!.
Se trató de incorporar y se quejó de un dolor en el brazo. Tardo un rato en mover las piernas y los brazos. La ayudé a sentarse en un sofá y me dijo que fuera por una pomada. Creíamos que el dolor provenía de el golpe. Justo en ese momento llegó una vecina y empezamos a platicar de lo sucedido. Le llame a la amiga con la que iba a cenar y se dejó venir a la casa. Todas opinando, diciendo sus teorías. Al pensar que era algo menor no pensamos en ir a consultar un doctor, pero como el año pasado se cayó también, pensó que más valía cerciorarse.
El traumatólogo le sacó una radiografía y nos dijo que tiene una fractura cerca de la clavícula. Pasará 5 semanas con cabestrillo.
De regreso a la casa iba pensando... hasta los planes más banales y sencillos no están en nuestras manos concretarlos. La velada con amigas de mi mamá se convirtió en una visita al doctor no contemplada. Y ahora sus actividades se verán interrumpidas un poco hasta que sane bien esa fractura.
Por la noche, me encontré en el msn a Irmis, y me pregunta ¿cómo estás?, le respondí que no sabía. En mi mente encontraba la mente de mi mamá en el suelo. Pensé un montón de cosas, al final la plática me animó un poco y para la noche, después de haberme cerciorado que Tutis iba a pasar buena noche pude pegar la cabeza a la almohada y dormir profundamente.


